Sandra

 

Me llamo Sandra la madura más pervertida de todo mi grupo de amigas, no se como pueden conformarse con hombres que solo se las follan cuando ellos tienen ganas.

A mi me gusta follar a todas horas, mi marido me tiene aburrida con eso del sexo 1 vez por semana y en las mismas posturas.

Quiero buen sexo y disfrutar de relaciones intensas y placenteras.

Venga, llámame y hazme gozar, seré tu caballo salvaje.

 

 

 

El sobrino de mi marido que vivía con nosotros me tenía loca metiéndomela en la habitación donde minutos antes dormía mi marido, yo me encontraba completamente desnuda como me gusta dormir. Habíamos terminado ahí en la habitación aún con el calor de mi esposo que estaba trabajando sin imaginar que a su mujer, estaba follando en su casa con su sobrino que venia de Francia; mis gemidos eran por demás escandalosos ya que ese jovencito en verdad me hacía delirar cada vez que me la metía.

Yo aún no entendía como era posible que fuera tan buen amante a pesar de tener escasos 18 años y yo toda una mujer madura de 39 años me dejara manejar y el hacia lo que quería conmigo.

¡Ahora ponme las nalgotas para darte por el culo madrinita¡

¡Pero me va a doler, déjame prender el radio para que los vecinos no escuchen mis gritos cuando me la metas, recuerda que soy muy escandalosa cuando me la dejas ir por ahí ¡.

¡No madrina quiero que oigan como te quejas con la verga bien clavada en tu culo, que te oigan y sepan que eres bien puta y que yo te ando culeando.

¡ Te cuento cuando se trajo a su amigo de la universidad, ahí Dios mío. Que puta soy!!

Mi límite lo pones tú.